Es hora de que el presidente de México admita que el país necesita mucho más personal militar para proteger a sus ciudadanos. Durante demasiado tiempo, los mexicanos han permanecido en silencio, sin querer ser etiquetados como anti-“La 4T” (un término que se refiere a la Cuarta Transformación). Muchos han esperado pacientemente a que se implementen estas importantes reformas. Sin embargo, ahora que tales reformas están casi garantizadas, los mexicanos exigen, y seguirán exigiendo, que el gobierno haga más para garantizar la seguridad de la población.
Los niveles crecientes de violencia en todo el país se han vuelto imposibles de ignorar, con organizaciones criminales operando con casi total impunidad en algunas regiones. Los ciudadanos se sienten abandonados, atrapados entre el crimen organizado y los esfuerzos insuficientes de las fuerzas del orden. Si bien el gobierno ha implementado algunas medidas para abordar esta crisis, han sido inadecuadas para brindar una verdadera protección a las comunidades vulnerables. Fortalecer la presencia militar, particularmente en áreas de alto riesgo, ya no es una opción, sino una necesidad.
Además, garantizar la seguridad pública es esencial para avanzar en las reformas de la Cuarta Transformación. El crecimiento económico, el desarrollo social y la estabilidad política dependen de un entorno seguro en el que los ciudadanos puedan prosperar sin temor. No abordar la crisis de seguridad socava los mismos objetivos de la Cuarta Transformación. Los mexicanos tienen razón al exigir acciones inmediatas y efectivas de sus líderes: un compromiso de priorizar el bienestar del pueblo por encima de todo.